Gobiernos de coalición: cómo se forman y por qué cada sistema los trata distinto
Cómo se forma un Gobierno sin mayoría: investidura en España, elección del canciller en Alemania, convenciones en el Reino Unido y coaliciones en Brasil, con casos reales.
Situación a 10 de octubre de 2026. Cuando ningún partido consigue mayoría en el Parlamento, alguien tiene que reunir los votos para que haya Gobierno. Esa operación —pactar un programa, repartir carteras, asegurar la mayoría— se llama formar una coalición, y las reglas que la rodean cambian mucho de un país a otro. Este artículo describe esas reglas y algunos casos recientes, sin valorar qué fórmula es preferible.
Tres maneras de llegar a un Gobierno sin mayoría propia
No todo Gobierno sin mayoría absoluta es una coalición. Conviene distinguir:
- Coalición: dos o más partidos entran juntos en el Ejecutivo, con ministros de cada uno, sobre la base de un acuerdo.
- Gobierno en minoría con apoyo externo: un partido gobierna solo, pero otros votan a favor de su investidura o de sus leyes sin entrar en el Gobierno.
- Coalición preelectoral: los partidos se presentan juntos o anuncian antes de votar que gobernarán juntos; el elector sabe qué pacto está votando.
Los tres pueden darse en el mismo país en momentos distintos. Lo que cambia entre sistemas es qué obliga a pactar y qué plazos hay.
España: la investidura fija el reloj
La Constitución española hace depender al presidente del Gobierno de la confianza del Congreso. Según el artículo 99, el candidato propuesto por el Rey necesita en la primera votación la mayoría absoluta (176 de los 350 diputados); si no la logra, se vuelve a votar 48 horas después y basta la mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra. Si pasan dos meses desde la primera votación sin que nadie obtenga la confianza, el Rey disuelve las Cámaras y convoca elecciones (resumen del procedimiento en Maldita.es; texto constitucional en el BOE).
Esto crea un incentivo concreto: la abstención de un grupo cuenta como no obstáculo en la segunda votación, así que un candidato puede gobernar sin que sus apoyos entren en el Ejecutivo. El caso de enero de 2020 muestra las dos piezas. Pedro Sánchez no alcanzó la mayoría absoluta en la primera votación del 5 de enero y fue investido el 7 con 167 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones; el Gobierno resultante, del PSOE y Unidas Podemos, fue presentado como el primer Gobierno de coalición de la etapa democrática, mientras que otros grupos influyeron en el resultado con su voto o su abstención sin entrar en él (La República; Swissinfo/AFP).
Alemania: el pacto se firma antes de votar al canciller
En Alemania el Bundestag elige al canciller a propuesta del presidente federal, y el artículo 63 de la Ley Fundamental prevé tres fases. En la primera hace falta la mayoría de los miembros del Bundestag (la llamada Kanzlermehrheit). Si falla, el Bundestag dispone de 14 días para intentarlo cuantas veces quiera con la misma exigencia. Pasado ese plazo, basta con la mayoría de los votos emitidos, y entonces el presidente federal decide en siete días entre nombrar al elegido o disolver el Bundestag (Servicios Científicos del Bundestag; explicación del Gobierno federal).
La práctica alemana añade un paso previo: el Koalitionsvertrag, un acuerdo escrito y detallado que los partidos firman antes de la votación del canciller. En 2025 la coalición de CDU/CSU y SPD firmó el suyo el 5 de mayo; al día siguiente, Friedrich Merz obtuvo 310 votos de 621 emitidos en la primera votación, seis menos de los 316 necesarios. Era la primera vez que un candidato a canciller fracasaba en la primera votación. El mismo día, tras un acuerdo de los grupos para saltarse el plazo reglamentario, fue elegido en la segunda con 325 votos (ZDF; LTO). El caso ilustra que firmar un pacto no garantiza que todos los diputados lo respalden en el voto secreto.
Reino Unido: sin texto, con convenciones
El Reino Unido no tiene un artículo que fije una investidura. La regla de fondo es que el monarca invita a formar Gobierno a quien pueda contar con la confianza de la Cámara de los Comunes, y son los partidos, no el monarca, quienes deben aclarar quién la tiene. En las elecciones de 2010 ningún partido obtuvo mayoría; el 10 de mayo Gordon Brown dimitió y el 11 se acordó la coalición de conservadores y liberal-demócratas, la primera en unos 60 años (UCL). Esa experiencia llevó a recoger las convenciones en el Cabinet Manual, publicado en 2011.
Países presidenciales: la coalición se forma en el Congreso
Donde el presidente se elige por separado, el Gobierno no necesita investidura, pero el presidente puede carecer de mayoría legislativa. En Brasil, la expresión «presidencialismo de coalición», acuñada por Sérgio Abranches en 1988, describe cómo el presidente suele gobernar mediante una alianza amplia de partidos en el Congreso, a los que ofrece ministerios y otros cargos a cambio de apoyo (Congresso em Foco). Hay debate académico sobre cuánto sigue explicando hoy la realidad: algunos autores sostienen que el Congreso ha ganado peso y proponen otros términos, y otros mantienen el concepto (Congresso em Foco).
En Estados Unidos o México la figura no existe como tal, porque no hay ministros que salgan del Congreso; los pactos se hacen ley a ley. El mecanismo de fondo se trata en presidencialismo, parlamentarismo y semipresidencialismo.
Los argumentos de cada lado
Quienes defienden las coaliciones sostienen que obligan a negociar y a representar a una mayoría social más amplia que la de un solo partido; que el programa pactado tiende a moderar posiciones extremas; y que reflejan con más fidelidad un voto fragmentado.
Quienes las critican señalan que el programa que acaba gobernando puede no ser el que votó nadie, porque se decide después de las elecciones; que repartir carteras entre socios puede diluir la responsabilidad ante el elector; y que partidos pequeños pueden obtener una influencia superior a su peso electoral, o que las negociaciones largas retrasan el Gobierno.
Cada una de estas posiciones depende de cómo esté diseñado el sistema electoral. Las diferencias entre países se ven en sistemas electorales de nueve países comparados, y la relación entre el voto y el pacto posterior, en voto útil y voto estratégico.
Qué conviene tener en cuenta al leer una encuesta
La afinidad que mide Politizz se calcula con cada partido por separado, no con sus posibles socios. Una coalición no es la suma aritmética de sus programas: el texto pactado suele quedar entre las posiciones de los firmantes. Cómo se obtiene la afinidad está explicado en cómo se mide la afinidad con un partido.
Qué no hemos podido verificar
Los textos constitucionales se contrastaron mediante resúmenes y fuentes secundarias, no sobre el texto oficial, al que el entorno de redacción no tuvo acceso directo; las cifras de 2020 y 2025 provienen de la prensa y de fuentes parlamentarias citadas arriba.
Tu afinidad no depende de con quién pactan
Politizz compara tus respuestas con las posiciones de cada partido por separado, sin presuponer pactos. Haz el test y mira con quién coincides en cada eje.
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