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La cohabitación en Francia: qué pasa cuando el presidente y la mayoría de la Asamblea no coinciden

Qué es la cohabitación francesa, cuántas ha habido (1986, 1993 y 1997), cómo se reparten el poder presidente y primer ministro, por qué el quinquenio la hizo menos probable y qué se discute.

Redacción Politizz 5 min de lectura

Escrito el 15 de octubre de 2026, con la práctica institucional verificada hasta 2024: los gobiernos posteriores (Barnier, Bayrou, Lecornu) no se han contrastado aquí. En Francia el presidente de la República se elige por separado de la Asamblea Nacional. Si los votantes dan la presidencia a un bloque y la mayoría de la Asamblea a otro, el presidente tiene que nombrar un primer ministro aceptable para esa mayoría. A esa situación se le llama cohabitación. Este artículo explica cómo funciona, cuándo ha ocurrido y qué se discute de ella. No valora a ningún presidente ni partido, y no contiene datos de intención de voto.

Qué es y por qué ocurre

El sistema francés es semipresidencial: el presidente nombra al primer ministro (art. 8 de la Constitución), pero el Gobierno responde ante la Asamblea, que puede derribarlo. El resumen de la UNED y El Orden Mundial describen el resultado: el presidente no puede mantener en Matignon (la sede del primer ministro) a alguien sin respaldo parlamentario.

Para el reparto de papeles con otros diseños, véase presidencialismo, parlamentarismo y semipresidencialismo.

Las tres cohabitaciones

Hubo tres, según las fuentes citadas (UNED, Slate):

PeriodoPresidentePrimer ministro
1986-1988François Mitterrand (PS)Jacques Chirac (RPR)
1993-1995François Mitterrand (PS)Édouard Balladur
1997-2002Jacques Chirac (RPR)Lionel Jospin (PS)

Cómo se reparten el poder

La Constitución no dice con claridad quién manda en cada ámbito, y por eso la práctica pesa. El artículo 20 atribuye al Gobierno la determinación y conducción de la política de la Nación. Un análisis del Club des juristes señala que en las cohabitaciones se aplicó este artículo de forma más literal.

En la práctica de 1986-1988, según las fuentes consultadas, el presidente conservó la política exterior y la defensa, que consideraba su «dominio reservado», mientras el primer ministro llevaba la política interior. La diplomacia fue, no obstante, uno de los puntos de fricción. El politólogo Samy Cohen concluyó en 1989 que aquella cohabitación fue una lucha por la hegemonía con momentos de verdadera connivencia.

En 1997, según Slate, Chirac optó por una «cohabitación constructiva» y dejó gobernar a su primer ministro. Durante ese Gobierno se aprobaron la reducción de la jornada a 35 horas y el PACS (1999).

Por qué se volvió menos probable

En el referéndum del 24 de septiembre de 2000 se aprobó el quinquenio: el mandato presidencial pasó de siete a cinco años. Según Universalis, el sí rondó el 73 % de los votos emitidos con una participación de alrededor del 30 % de los inscritos. Una ley orgánica de 2001 colocó después las legislativas justo tras la presidencial, para que quien gane la presidencia tenga más opciones de contar con mayoría. Las fuentes dan fechas ligeramente distintas según citen la reforma constitucional o la ley orgánica (octubre de 2000 y 15 de mayo de 2001).

Según el Consejo Constitucional, citado en el material de la Universidad de Bari, entre 2002 y 2017 cada presidente recién elegido contó con mayoría absoluta en la Asamblea (289 de 577 escaños). El calendario no lo garantiza: tras la reelección de Macron en 2022, su coalición quedó en 245 escaños, con mayoría solo relativa, y la disolución de 2024 dejó una Asamblea sin mayoría absoluta de ningún bloque. Eso no es cohabitación, porque ningún bloque opuesto al presidente tiene mayoría en la Asamblea (el criterio de Vie publique), pero sí obliga a buscar apoyos fuera del propio bloque. No siempre ley a ley: el artículo 49.3 de la Constitución permite al Gobierno dar por aprobados sin votación los presupuestos, la financiación de la Seguridad Social y otro texto por periodo de sesiones, salvo que prospere una moción de censura, y los gobiernos sin mayoría absoluta lo han usado repetidamente desde 2022 (Consejo Constitucional). La cohabitación en sentido estricto sigue siendo posible tras una disolución o si el cargo queda vacante o impedido.

Los argumentos de cada lado

Quienes la ven como un problema señalan que diluye la responsabilidad: si el presidente y el primer ministro tiran en direcciones distintas, el votante no sabe a quién atribuir los resultados. Quienes la ven como una consecuencia natural del sistema responden que expresa un resultado electoral real, la voluntad de la mayoría parlamentaria, y que obliga a ambos polos a negociar. Ambas posturas aparecen en la literatura académica; este artículo no las ha podido contrastar una por una con fuentes primarias.

El quinquenio y la inversión del calendario tienen también su debate. Algunos sostienen que refuerzan la figura del presidente al darle casi siempre mayoría propia; otros, que alinean mandatos y reducen los bloqueos. Según la búsqueda realizada, el RPR se opuso a la inversión del calendario en parte por temor a desfavorecer a Chirac; no hemos podido contrastarlo con una fuente primaria.

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